Mujeres zapatistas: Ramona y la Ley Revolucionaria de Mujeres | SanCrisGo
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Mujeres zapatistas: Comandanta Ramona y la Ley Revolucionaria de Mujeres
Separa tres preguntas: la Ley Revolucionaria de Mujeres fue un marco colectivo de diez puntos aprobado antes del levantamiento de 1994; la Comandanta Ramona fue una de las dirigentes indígenas más visibles del EZLN; y las propias zapatistas describieron avances desiguales, con machismo persistente. El material actual muestra que el tema sigue vigente, no que esté resuelto.
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Separa el tema en tres partes: la Ley Revolucionaria de Mujeres fue un marco político colectivo de diez puntos; la Comandanta Ramona fue una de las dirigentes indígenas más visibles del EZLN; y las propias zapatistas describieron avances desiguales e inconclusos.
La ley abordó derechos de las mujeres antes del levantamiento de 1994, pero por sí sola no eliminó el machismo ni resolvió cómo se aplicaban los cambios en cada comunidad. Para el contexto general, consulta ¿Quiénes son los zapatistas? y Cómo funciona la autonomía zapatista.
Respuesta rápida
La ley: conjunto de diez derechos aprobado dentro del EZLN antes del levantamiento de 1994 y publicado por primera vez en diciembre de 1993.
La Comandanta Ramona: dirigente indígena tsotsil, participante en el levantamiento de 1994 y en los Diálogos de Catedral, y una de las principales representantes públicas del movimiento durante los años noventa.
La autoría: ninguna fuente sólida respalda que Ramona escribiera sola la ley; surgió de consulta y organización colectiva.
Los cambios: la ley creó un marco político, pero fuentes zapatistas y académicas describen avances junto con prácticas patriarcales persistentes.
Vigencia actual: material oficial de 2025 y 2026 muestra que las mujeres zapatistas siguen presentes en la discusión y la actividad política.
¿Qué decía la Ley Revolucionaria de Mujeres?
La Ley Revolucionaria de Mujeres fue publicada a finales de 1993, poco antes del levantamiento. Contenía diez puntos.
En resumen, establecía que las mujeres tenían derecho a:
participar en la lucha revolucionaria según su voluntad y capacidad;
trabajar y recibir un salario justo;
decidir el número de hijos que podían tener y cuidar;
participar en los asuntos de la comunidad y ocupar cargos si eran elegidas libremente;
atención primaria de salud y alimentación para ellas y sus hijos;
educación;
elegir pareja y no ser obligadas a casarse;
no sufrir maltrato físico y a que la violación o intento de violación fueran castigados severamente;
ocupar cargos de dirección en la organización y grados militares;
tener los derechos y obligaciones establecidos por las leyes y reglamentos revolucionarios.
Los puntos eran especialmente directos porque se dirigían tanto a las condiciones generales de las comunidades indígenas pobres como a relaciones de poder dentro de familias y comunidades.
La ley original es un documento primario del EZLN. Nos dice qué declaró formalmente el movimiento. Por sí sola no demuestra hasta qué punto cada derecho se aplicó en cada comunidad.
¿Por qué fue importante la ley?
La ley convirtió demandas específicas de género en parte del programa político del EZLN antes de que el movimiento fuera conocido mundialmente.
Algunas demandas —educación, salud, trabajo y participación política— coincidían con demandas zapatistas más amplias. Otras cuestionaban prácticas que afectaban específicamente a las mujeres, como los matrimonios forzados, la violencia doméstica, la falta de decisión reproductiva y la exclusión de cargos comunitarios.
Los estudios sobre mujeres zapatistas suelen destacar esta doble dimensión: las mujeres participaban en un movimiento que exigía autonomía indígena frente al Estado mexicano y, al mismo tiempo, impulsaban cambios en las relaciones de género dentro de las propias comunidades indígenas.
Por eso reducir la Ley Revolucionaria de Mujeres a un simple “manifiesto feminista” puede borrar parte de su contexto. Surgió de mujeres indígenas dentro de una lucha política y comunitaria específica en Chiapas, aunque muchas de sus demandas coincidan con luchas feministas más amplias.
¿Quién fue la Comandanta Ramona?
La Comandanta Ramona fue una dirigente indígena tsotsil del EZLN y una de las mujeres más reconocibles de la primera etapa pública del movimiento.
Fuentes institucionales mexicanas sitúan su nacimiento en 1959 en San Andrés Larráinzar, llamado San Andrés Sakamch'en de los Pobres por los zapatistas. Antes y durante su actividad política fue conocida también como bordadora.
Ramona formó parte del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), la dirección política indígena del EZLN. Se volvió públicamente conocida después del levantamiento de 1994 y participó en el proceso político posterior.
No conviene presentarla como una especie de “versión femenina” del Subcomandante Marcos. Sus funciones, perfiles públicos y lugares dentro del movimiento eran distintos. Marcos se convirtió en el vocero más conocido ante públicos nacionales e internacionales; Ramona representaba la dirección indígena y las demandas políticas de las mujeres desde el CCRI.
¿Qué hizo Ramona en enero de 1994?
Los relatos históricos sitúan a Ramona entre las dirigentes zapatistas que participaron en la toma de San Cristóbal de las Casas del 1 de enero de 1994.
Las mujeres ocuparon distintos papeles durante el levantamiento. La Mayor Ana María es otro ejemplo documentado de una mujer con mando militar. La importancia de Ramona fue política y representativa: formaba parte de la estructura indígena de dirección y se convirtió en una de las voces que explicaban la participación de las mujeres.
Después del cese al fuego federal del 12 de enero, el primer gran diálogo de paz se abrió en la Catedral de San Cristóbal en febrero de 1994.
Ramona formó parte de la delegación zapatista. Es importante porque las negociaciones no fueron simplemente un encuentro entre Marcos y el gobierno. La delegación del EZLN incluía comandantes y representantes políticos indígenas cuya presencia mostraba la estructura colectiva de dirección del movimiento.
La participación de Ramona también hizo visible la autoridad política de las mujeres en uno de los momentos públicos más importantes de la primera etapa del conflicto.
¿Por qué fue importante su viaje de 1996 a Ciudad de México?
En octubre de 1996, Ramona viajó a Ciudad de México como representante zapatista y participó en el proceso alrededor del Congreso Nacional Indígena (CNI).
Su aparición en la capital se convirtió en uno de los momentos más recordados de la historia pública zapatista posterior al levantamiento. Habló ante una gran concentración en el Zócalo y ayudó a representar el intento del movimiento de conectar la lucha de Chiapas con una agenda política indígena de alcance nacional.
Esto ocurrió después de la firma de los Acuerdos de San Andrés en febrero de 1996, cuando los derechos indígenas y la autonomía se habían convertido en el centro de las negociaciones entre el EZLN y el gobierno federal.
¿Ramona fue la autora de la Ley Revolucionaria de Mujeres?
Ramona se describe mejor como una de las impulsoras centrales asociadas con la ley y con el proceso organizativo que produjo las demandas de las mujeres, no como su única autora.
El EZLN presenta la ley como una ley revolucionaria colectiva aprobada mediante su organización y comunidades. Las historias institucionales y zapatistas relacionan repetidamente a Ramona con ella, pero atribuirle todo el texto borra el proceso colectivo detrás de esas demandas.
¿Qué cambió para las mujeres dentro de las comunidades zapatistas?
La evidencia muestra cambios institucionales junto con desigualdades persistentes.
Las investigaciones en comunidades autónomas han documentado la participación de mujeres en:
decisiones comunitarias;
gobierno autónomo;
educación y salud;
proyectos productivos y agroecológicos;
reuniones políticas y organización territorial;
estructuras militares e insurgentes;
encuentros internacionales organizados por las propias zapatistas.
Los estudios académicos también señalan contradicciones relacionadas con trabajo doméstico, acceso a la tierra, participación política y relaciones de poder de género. Un estudio de 2022 sobre mujeres y territorio en comunidades zapatistas describió avances, contradicciones y retos, no una igualdad terminada.
La ley funciona mejor como un marco político que las mujeres han seguido poniendo a prueba y ampliando que como prueba de que el machismo desapareció o de que la ley fue solo simbólica.
¿Qué dijeron las propias zapatistas sobre sus avances?
Un texto zapatista de 2013 escrito por mujeres explica que la ley surgió porque a las mujeres les faltaban muchos derechos y necesitaban igualdad con los hombres.
Las participantes describieron los avances en la zona Altos como pequeños y lentos, pero también dijeron que el cambio continuaba. Su relato presenta la ley como un marco para evaluar la práctica, no como una solución ya completada.
El encuentro de mujeres de 2018
En marzo de 2018, mujeres zapatistas organizaron el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan en el Caracol de Morelia.
El encuentro fue organizado específicamente por mujeres y reunió a zapatistas con mujeres de México y de numerosos países. En el cierre oficial explicaron que la organización había pasado por reuniones desde las comunidades hacia regiones y zonas.
La importancia del encuentro no fue que todas las participantes compartieran una misma ideología. Las organizadoras zapatistas lo plantearon como un espacio donde mujeres de luchas diferentes pudieran hablar, escuchar y organizarse sin control masculino del evento.
También mostró que la trayectoria política iniciada antes de 1994 ya se había ampliado mucho más allá de los diez puntos originales de la ley.
¿Estas ideas siguen presentes hoy?
Sí. En junio de 2025, Enlace Zapatista publicó “Como mujeres que somos”, con reflexiones de jóvenes indígenas zapatistas del Caracol Jacinto Canek sobre lo que significa ser mujer hoy.
En 2026, el movimiento continuó utilizando el nombre Semillero Comandanta Ramona para un espacio de encuentros junto al Caracol de Morelia, incluido un programa de arte y resistencia en agosto. Esto muestra que Ramona sigue formando parte de la memoria institucional actual del movimiento, sin demostrar que todas las comunidades interpreten su legado de la misma manera.
¿Zapatismo es lo mismo que feminismo?
Las demandas de las mujeres zapatistas coinciden con luchas feministas: vivir sin violencia, decidir sobre la reproducción, participar en política, trabajar, estudiar y cuestionar el poder patriarcal.
Sus posiciones políticas también se desarrollaron alrededor del racismo, la tierra, la pobreza, la lengua, la autonomía comunitaria y el poder del Estado. Una formulación precisa es que las zapatistas desarrollaron demandas de género dentro de un movimiento indígena autónomo más amplio y, al mismo tiempo, crearon conexiones con luchas de mujeres y feministas de otros lugares.
Errores comunes
Identidad indígena no equivale a afiliación zapatista. No todas las mujeres indígenas de Chiapas son zapatistas.
La ley fue colectiva, no una obra escrita sólo por Ramona. Ramona fue una impulsora central, pero el proceso incluyó consulta y organización.
La ley no acabó con el machismo. Testimonios zapatistas e investigación académica describen avances junto con desigualdades persistentes.
El tema no terminó con la muerte de Ramona. Las mujeres continuaron organizándose mediante trabajo autónomo, encuentros internacionales y actividad política zapatista actual.